Hoy

Un día como hoy en la Iglesia

29 de noviembre

1979 · Encuentro de Juan Pablo II con Dimitrios I

Roma y Constantinopla acordaron iniciar un diálogo teológico formal

El 29 de noviembre de 1979 Juan Pablo II visitó al patriarca ecuménico Dimitrios I en el Fanar, sede del Patriarcado de Constantinopla en Estambul. Roma y Constantinopla arrastraban siglos de separación y desconfianza.

Las visitas de Pablo VI y Atenágoras en los años sesenta habían abierto un camino nuevo, pero no habían resuelto todas las diferencias doctrinales y eclesiales. Juan Pablo II llegó con la intención de continuar ese acercamiento. La fecha es especialmente importante porque ambos acordaron avanzar hacia un diálogo teológico formal.

El propio Juan Pablo II recordó más tarde aquel encuentro en la encíclica Ut unum sint. No hubo una reunificación instantánea, sino el comienzo de una conversación organizada entre Iglesias que seguían separadas. El interés del día reside en ese paso concreto: transformar gestos de amistad en trabajo teológico sostenido.

El Fanar es el barrio histórico de Estambul donde se encuentra la sede del Patriarcado Ecuménico. El encuentro de 1979 se produjo en un contexto en que católicos y ortodoxos habían reanudado contactos de alto nivel, pero todavía conservaban diferencias importantes sobre autoridad eclesial y doctrina. Acordar un diálogo teológico formal no significaba anticipar su resultado. Precisamente por eso el acontecimiento es valioso: el 29 de noviembre los representantes decidieron que las preguntas pendientes merecían una conversación organizada, no solamente declaraciones de cortesía.

El Fanar, en Estambul, es la sede histórica del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla. El encuentro entre Juan Pablo II y Dimitrios I ocurrió allí el 29 de noviembre de 1979. La visita tenía un peso especial porque las relaciones entre Roma y Constantinopla habían estado marcadas por siglos de separación.

Durante la década de 1960, Pablo VI y Atenágoras I habían dado pasos importantes hacia el acercamiento. En 1965 se retiraron de la memoria eclesial las excomuniones vinculadas al año 1054. Eso no restauró automáticamente la plena comunión: seguían existiendo diferencias doctrinales, históricas y de gobierno eclesial. Los gestos de reconciliación necesitaban convertirse en trabajo sostenido.

Juan Pablo II llegó al Fanar durante los primeros años de su pontificado. Dimitrios I era el patriarca ecuménico, una figura central en la vida de las Iglesias ortodoxas, aunque no desempeña exactamente el mismo papel que el Papa dentro de la Iglesia católica. Esa diferencia institucional es una de las cuestiones que hacen complejo el diálogo entre ambas tradiciones.

El 29 de noviembre, los dos dirigentes conversaron y decidieron avanzar hacia un diálogo teológico formal entre la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas en comunión con Constantinopla. Años después, Juan Pablo II recordó expresamente aquella decisión en su encíclica Ut unum sint, dedicada a la unidad de los cristianos. La referencia permite distinguir con precisión lo que ocurrió ese día de otros actos del viaje.

Al día siguiente, 30 de noviembre, el Papa participó en la celebración de san Andrés, patrono del Patriarcado. Es un acontecimiento distinto, aunque pertenezca al mismo viaje. Confundir ambos días haría perder lo singular del 29: no fue solamente una oración conjunta, sino una decisión de comenzar conversaciones doctrinales organizadas.

La historia no termina con la desaparición de las diferencias. El diálogo católico-ortodoxo ha atravesado avances y dificultades desde entonces. Pero aquella reunión convirtió una relación que ya tenía gestos de amistad en un compromiso explícito de estudio y conversación. Después de siglos de separación, ambos lados reconocieron que las preguntas pendientes merecían una mesa común.

Fuentes y referencias