2010 · Consistorio de creación de cardenales
Benedicto XVI reunió nuevos cardenales de distintas partes del mundo
El 20 de noviembre de 2010 Benedicto XVI presidió un consistorio para crear nuevos cardenales. Un consistorio es una reunión formal del Papa con cardenales; en este caso, el acto incorporó nuevos miembros al colegio encargado, entre otras tareas, de elegir al futuro pontífice.
El Papa explicó que los nuevos cardenales procedían de distintos lugares y servicios eclesiales. La ceremonia tiene símbolos visibles, pero su significado no se agota en la vestimenta. Los cardenales forman parte de una institución que colabora con el gobierno de la Iglesia y, cuando corresponde, participa en un cónclave.
El acontecimiento no fue una elección papal. Fue una decisión sobre la composición futura de un colegio que tendrá responsabilidades mucho después de aquella mañana. Su importancia se entiende mejor al mirar el papel institucional de los cardenales que al describir solamente el color de sus vestiduras.
El colegio cardenalicio tiene una historia larga y cambiante. Sus miembros pueden ser obispos de grandes diócesis o responsables de organismos de la Santa Sede. No todos desempeñan el mismo trabajo cotidiano. La ceremonia del 20 de noviembre de 2010 incorporó personas a una estructura de gobierno y consejo que continúa después del acto público. La creación de un cardenal no equivale a asignarle automáticamente una nueva diócesis, ni todos los cardenales pueden votar en cualquier cónclave: existen normas de edad y participación.
Los cardenales suelen aparecer en las noticias cuando muere un Papa y comienza un cónclave. Pero el colegio cardenalicio tiene tareas mucho más amplias. Sus miembros colaboran con el pontífice en el gobierno y en el consejo de la Iglesia; algunos son obispos de diócesis importantes y otros trabajan en organismos de la Santa Sede.
El 20 de octubre de 2010, durante una audiencia general, Benedicto XVI anunció que crearía nuevos cardenales el mes siguiente. Leyó una lista de personas procedentes de distintas regiones y responsabilidades. La decisión no fue improvisada el día de la ceremonia: había sido comunicada públicamente con antelación.
El consistorio se celebró el sábado 20 de noviembre en la basílica de San Pedro. Un consistorio es una reunión formal del Papa con los cardenales; en este caso, el rito incorporó nuevos miembros al colegio. Los símbolos visibles, como el color rojo, pueden atraer las cámaras, pero el sentido de la ceremonia es institucional: las personas reciben una responsabilidad de servicio y colaboración que continúa después de la jornada.
Benedicto XVI insistió en que el nuevo rango no debía confundirse con prestigio personal. En su homilía habló del servicio como criterio de autoridad cristiana. La distinción era especialmente pertinente en una ceremonia que, vista desde fuera, podía parecer un ascenso dentro de una jerarquía de honores.
Tampoco es exacto afirmar que todos los cardenales pueden votar siempre en un cónclave. La legislación establece límites de edad y otras condiciones. Y la creación de un cardenal no significa necesariamente que se le asigne una nueva diócesis. Algunas personas permanecen en el trabajo que ya desempeñaban.
Los nombres incorporados aquel 20 de noviembre pasaron a formar parte de un colegio que seguiría actuando mucho después de la ceremonia. Para entender la jornada no hace falta detenerse en el color de las vestiduras: lo importante es que Benedicto XVI estaba configurando una institución con responsabilidades de consejo, gobierno y, llegado el momento, elección del siguiente Papa.
