1987 · Canonización de san Giuseppe Moscati
El médico que trataba a pacientes pobres sin cobrar terminó siendo canonizado en la plaza de San Pedro
Giuseppe Moscati no abandonó la ciencia para hacerse santo.
Su historia funciona precisamente al revés.
Fue médico, investigador y profesor universitario en Nápoles.
Vivió en una época en que la medicina estaba transformándose rápidamente y entendió su profesión con enorme seriedad científica.
Al mismo tiempo, veía al paciente como algo más que un caso clínico.
Atendía gratuitamente a personas que no podían pagarle y existen testimonios de que incluso utilizaba sus propios recursos para ayudarlas.
Su consulta terminó rodeada de historias que mezclaban competencia médica, atención personal y caridad.
Moscati no era sacerdote ni religioso.
Era un laico célibe cuya vida cotidiana transcurría entre hospitales, aulas, laboratorios y pacientes.
Murió repentinamente en 1927, con cuarenta y seis años.
Su reputación de santidad creció rápidamente, sobre todo en Nápoles.
Sesenta años después, el 25 de octubre de 1987, Juan Pablo II lo canonizó.
La fecha cayó durante un Sínodo de los Obispos dedicado precisamente a la vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo.
Era difícil encontrar un ejemplo más apropiado.
Moscati no había necesitado salir de su profesión para convertirla en vida cristiana.
Su laboratorio no era una interrupción de su fe.
Su consulta tampoco.
La canonización colocó en la plaza de San Pedro una idea que puede perderse cuando se piensa la santidad únicamente en términos de conventos y altares:
un estetoscopio, una sala de hospital y una carrera científica también pueden formar parte de esa historia.