Hoy

Un día como hoy en la Iglesia

15 de octubre

1582 · Entrada en vigor del calendario gregoriano

En varios países europeos, al 4 de octubre le siguió directamente el 15

Si alguien se acostó en Roma la noche del jueves 4 de octubre de 1582, despertó al día siguiente viernes 15.

No durmió diez días.

Diez fechas simplemente dejaron de existir en aquel calendario.

El problema estaba en una pequeña imprecisión acumulada durante siglos.

El calendario juliano, utilizado desde la época de Julio César, trataba el año como si durara aproximadamente 365 días y seis horas. La duración real del año solar es ligeramente menor.

La diferencia parece insignificante.

Pero siglo tras siglo se acumula.

Para el siglo XVI, el calendario se había desplazado varios días respecto de referencias astronómicas importantes para calcular la Pascua.

Gregorio XIII decidió corregirlo.

La reforma introdujo un cálculo más preciso de los años bisiestos y, para recuperar el desfase acumulado, ordenó suprimir diez fechas.

En los territorios que adoptaron inmediatamente la reforma, al 4 de octubre de 1582 le siguió el 15.

No todo el mundo cambió al mismo tiempo.

Los países católicos estuvieron entre los primeros. Otros territorios europeos adoptaron el calendario gregoriano décadas o incluso siglos después. Por eso, durante bastante tiempo, dos personas en distintos países podían estar viviendo técnicamente en fechas diferentes.

En medio de aquella transición murió Teresa de Jesús.

Falleció en Alba de Tormes durante la noche en que el calendario estaba cambiando. Esa coincidencia produjo después formulaciones confusas, como decir que murió el 4 y fue enterrada el 15, dando la impresión de que habían transcurrido diez días.

No fue así.

Las fechas intermedias habían sido eliminadas.

Hoy usamos el calendario gregoriano con tanta naturalidad que resulta difícil recordar que fue una reforma.

Pero el 15 de octubre de 1582 hubo personas que literalmente vieron desaparecer diez números de su calendario.

Y el objetivo no era ganar tiempo.

Era corregir unos pocos minutos de error que llevaban más de mil años acumulándose.

Fuentes y referencias