2018 · Canonización de san Óscar Romero
Lo asesinaron mientras celebraba Misa. Treinta y ocho años después, Óscar Romero fue canonizado en Roma
El 24 de marzo de 1980, Óscar Arnulfo Romero estaba celebrando Misa en la capilla del hospital de la Divina Providencia, en San Salvador.
Un disparo lo mató junto al altar.
El Salvador estaba entrando en una guerra civil marcada por violencia política, represión estatal, guerrillas, escuadrones de la muerte y miles de víctimas.
Romero, arzobispo de San Salvador desde 1977, se había convertido en una voz pública contra los asesinatos, desapariciones y abusos.
Su figura también quedó inevitablemente atrapada en las disputas políticas de su país y de la Guerra Fría.
Durante años, incluso dentro de ambientes católicos, hubo discusiones sobre cómo interpretar su actuación y sobre si su asesinato debía considerarse propiamente martirio cristiano o principalmente un crimen político.
La causa de canonización obligó a estudiar precisamente esa pregunta.
La Iglesia terminó reconociendo que Romero había sido asesinado in odium fidei, "por odio a la fe": una expresión técnica utilizada para reconocer el martirio.
Fue beatificado en San Salvador en 2015.
Tres años después llegó el momento definitivo.
El 14 de octubre de 2018, el papa Francisco canonizó en Roma a Romero junto con Pablo VI y otros cinco beatos.
La distancia entre ambos escenarios era enorme.
En 1980, un arzobispo muerto de un disparo en una pequeña capilla de hospital.
En 2018, su nombre pronunciado solemnemente en la plaza de San Pedro.
La canonización no convirtió automáticamente en sencilla toda discusión histórica sobre Romero ni sobre la guerra salvadoreña.
Hizo algo más específico desde el punto de vista católico: reconoció oficialmente su santidad y su muerte como martirio.
Treinta y ocho años después del disparo, la Iglesia universal lo inscribía entre sus santos.