1845 · John Henry Newman entra en la Iglesia católica
Uno de los intelectuales más conocidos de Oxford terminó tomando la decisión que llevaba años intentando evitar
John Henry Newman no llegó al catolicismo por un impulso repentino.
Precisamente por eso su conversión resultó tan incómoda.
Era sacerdote anglicano, profesor y una de las figuras más reconocidas del Movimiento de Oxford, un grupo que buscaba recuperar dentro del anglicanismo elementos de la tradición cristiana antigua.
Newman no comenzó queriendo hacerse católico.
Durante años estudió a los Padres de la Iglesia, las controversias de los primeros siglos y la historia del cristianismo intentando comprender dónde estaba la continuidad con la Iglesia antigua.
Cuanto más avanzaba, más difícil le resultaba mantener algunas de sus posiciones.
El proceso tuvo consecuencias personales enormes. Alejarse de la Iglesia de Inglaterra significaba dejar atrás una identidad, un ministerio, relaciones y un lugar muy concreto dentro de la sociedad británica.
Terminó retirándose a Littlemore, cerca de Oxford.
Allí llegó en octubre de 1845 el pasionista italiano Dominic Barberi.
La cronología tiene una pequeña particularidad: Newman hizo su profesión de fe la noche del 8 de octubre y el proceso de recepción en la Iglesia católica quedó asociado al 9. Esa es la fecha que posteriormente quedó ligada a su memoria litúrgica.
No hubo una gran ceremonia pública.
Uno de los cambios religiosos más famosos del siglo XIX ocurrió en un ambiente mucho más discreto.
Newman sería después sacerdote católico, cardenal y uno de los pensadores cristianos más influyentes de su tiempo. En 2019 fue canonizado.
Pero el interés del 9 de octubre de 1845 está precisamente en lo que todavía no existía.
No había cardenal.
No había santo.
Había un intelectual de Oxford que había llevado una pregunta histórica y teológica tan lejos que, al final, la respuesta que creyó encontrar le exigió cambiar su propia vida.