Hoy

Un día como hoy en la Iglesia

6 de octubre

1101 · Muerte de san Bruno de Colonia

Tenía todo para hacer carrera en la Iglesia. Lo que quería era que lo dejaran vivir en silencio

Bruno de Colonia tenía exactamente el tipo de formación que podía llevar a un hombre lejos en la Iglesia medieval.

Había estudiado, enseñado durante años en Reims y llegó a dirigir una de sus escuelas más importantes. Entre quienes pasaron por su ambiente intelectual hubo personas que alcanzarían cargos de enorme importancia.

Pero Bruno quería otra cosa.

Después de quedar involucrado en los conflictos que rodearon al arzobispo Manasés de Reims, terminó alejándose de aquella vida. Con seis compañeros buscó un lugar donde pudieran dedicarse a la oración, la pobreza y el silencio.

El obispo Hugo de Grenoble les ofreció un sitio remoto en las montañas.

Era el macizo de Chartreuse.

De allí viene el nombre que posteriormente recibirían: cartujos.

La forma de vida que comenzó a desarrollarse allí combinaba dos cosas que normalmente parecen difíciles de juntar: una soledad muy intensa y una pequeña vida comunitaria. Cada monje pasaba largos periodos en su celda, pero no vivía completamente aislado de los demás.

Bruno parecía haber encontrado finalmente lo que buscaba.

Hasta que un antiguo alumno suyo fue elegido Papa.

Urbano II lo llamó a Roma para tenerlo cerca como consejero. Para Bruno aquello significaba abandonar la soledad que había elegido.

Obedeció.

Pero no terminó convertido en un poderoso personaje de la curia. Con el tiempo consiguió retirarse nuevamente, esta vez al sur de Italia, donde estableció otra comunidad.

Allí permaneció hasta su muerte, el 6 de octubre de 1101.

La ironía de su vida es difícil de perder.

Tenía talento suficiente para acercarse una y otra vez al centro del poder eclesiástico. Precisamente por eso otros intentaban llevarlo hacia allí.

Y pasó buena parte de su vida intentando alejarse.

La orden que nació de aquella búsqueda de silencio sigue existiendo más de nueve siglos después y conserva una de las formas de vida más austeras del monacato occidental.

Bruno nunca necesitó convertir su retiro en una gran plataforma.

Su proyecto consistía, precisamente, en retirarse.

Fuentes y referencias